Representantes del comité de empresa, trabajadores de la Central Nuclear de Almaraz —incluidos profesionales de la recarga— y miembros de la plataforma ‘Sí a Almaraz, Sí al Futuro’ se concentraron a las puertas de la instalación el pasado 15 de abril para reclamar su continuidad y pedir una decisión que garantice el futuro industrial, energético y social de la zona.
La movilización se produjo en un momento especialmente significativo, coincidiendo con el desarrollo de la 31ª recarga de combustible de la Unidad 1. Este proceso ha supuesto la incorporación de cerca de 1.200 trabajadores adicionales y la participación de unas 70 empresas, reflejando el importante impacto económico y laboral que genera la central en su entorno.
Durante la jornada, se puso de manifiesto la preocupación existente entre los profesionales ante la incertidumbre sobre el futuro de la instalación, pendiente de la decisión del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico sobre una posible ampliación de su actividad más allá de 2027. Todo ello, en un contexto energético en el que la seguridad de suministro, la estabilidad de precios y la reducción de emisiones cobran especial relevancia.
En este sentido, distintas voces coincidieron en subrayar la necesidad de una decisión que aporte certidumbre tanto a los trabajadores como a las miles de familias que dependen directa o indirectamente de la actividad de la central.
Por su parte, Patricia Rubio, jefa de la Oficina Técnica de Operación, destacó el proceso continuo de modernización de la planta, especialmente en cada recarga, y señaló que Almaraz está preparada para operar durante muchos más años, al igual que su instalación gemela en Estados Unidos, autorizada hasta los 80 años.
También puso en valor el compromiso con la seguridad laboral, recordando que las recargas acumulan ocho ediciones consecutivas sin accidentes. Asimismo, defendió el papel del parque nuclear en España, responsable de aproximadamente el 20 % de la electricidad del país y de un suministro estable las 24 horas.
El presidente del comité de empresa, Borja Romero, destacó el trabajo de los más de 2.100 profesionales implicados en la recarga y reivindicó la continuidad de una instalación clave para el territorio. En concreto, subrayó que la central genera en torno a 4.000 empleos directos e indirectos, cubre el 7 % de la demanda eléctrica nacional, abastece a cuatro millones de hogares y evita la emisión de seis millones de toneladas de CO₂ al año, contribuyendo de forma decisiva al desarrollo económico y a la cohesión territorial del Campo Arañuelo.





